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martes, 20 de octubre de 2015
sábado, 17 de octubre de 2015
LA CULTURA DESDE LA PERSPECTIVA SOCIALISTA. El texto se presenta abierto para la discusión para el aporte de los compañeros.
LA CULTURA DESDE LA PERSPECTIVA SOCIALISTA. El texto se presenta abierto para la discusión para el aporte de los compañeros.
En este campo, se vislumbra una dicotomía no siempre visible entre lo que llamamos “Cultura hegemónica” y “Cultura popular”. Donde la “Cultura hegemónica” es aquella que reproduce los intereses de la clase dominante, ocupa los espacios de poder y que, por estas mismas razones, tiene un papel evidente en la construcción de la hegemonía. A través de ella se justifican las virtudes de la clase dominante, que se distingue a través de lo cultural de la masa del pueblo trabajador. De manera concreta impone las cualidades que son necesarios para acceder a manifestaciones artísticas exclusivas y comprender los lenguajes que la cultura de culto ofrece, ya que estos nacen de su mismo núcleo. Desde su cerrado circulo crea las condiciones imperantes para formar parte de esta elite dominante. En contraposición con la cultura hegemónica, y por las contradicciones que esta misma genera en las bases de la sociedad, surgen prácticas culturales, tradiciones, modos de vida, que tienen que ver con la resistencia no siempre conscientemente en contra de la clase dominante, sin tener por qué ser anti-capitalista, la cultura popular emerge desde las bases de la sociedad en los lenguajes y modos en que la sociedad vive y a través de esta se visibilizan las contradicciones más evidentes y más ocultas del sistema de dominación capitalista.
Tomando esta caracterización como válida y apropiándonos de esta, podemos ver que las prácticas culturales tienen dos aristas importantísimas aunque disimiles en la vida de las personas. Por un lado, son una parte necesaria, imprescindible de la vida, tanto que se vuelve una necesidad básica de las personas. Son la personalidad de una comunidad, un sistema de valores que la hacen única y de los cuales las personas se apropian y utilizan como bandera. La cultura, las prácticas culturales, y dentro de ellas el arte, tienen el importante y simple fin de hacer la vida de las personas más realizables, placentera, profunda y personal. Y por esta misma razón son una herramienta muy valiosa para la trasformación social. A través de la cultura popular, se genera redes de fraternidad, de solidaridad, de compañerismo, al contrario de los mandados de competencia e individualismo que plantea la sociedad capitalista. Así mismo la cultura es un medio por el cual los pueblos transmiten sus percances, sus miserias y sus festejos, sus quejas y sus acuerdos. Muchas veces, estas mismas situadas se dan por otras razones que no tienen que ver estrictamente con una cuestión social y que terminan siendo caprichos o desánimos de parte de la misma clase dominante, que obviamente no es un bloque sólido y unificado si no que tiene sus matices y sus propias disputas. Lograr reconocer de estas prácticas emergentes cuales son realmente expresiones populares y cuales son nuevas maneras de expresión de la cultura dominante, y poder potenciarlas, significa uno de los mayores desafíos en los compañeros artistas y una de sus más importantes tareas. A la vez generar espacios y condiciones para que estas prácticas populares se multipliquen y lleguen a la mayor cantidad de gente posible. De la misma manera romper con la lógica mercantil, y fomentar el intercambio fraternal, en pos de una construcción de una democracia cultural desechando la idea en el arte del artista y el espectador, y buscando formas de relaciones más participativas y dinámicas, donde no haya que tener el mote de artista, muchas veces autodenominados, para que la sociedad se exprese culturalmente. En todo caso la misma sociedad dirá quiénes son aquellos artistas que mejor expresan sus ideas y sus deseos, pero esa distinción no tiene real importancia en cuanto a quienes debe dirigirse la política cultural de un Frente Socialista.
Redacción de Oswaldo Gonzales (Croniqueur)

